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domingo, 3 de febrero de 2013

Las dietas de las celebridades


Dieta macrobiótica: el régimen saludable de las celebs en cosmopolitan.com.es


Descubre la dieta macrobiótica de las celebrities con la que mantienen la piel bonita y los kilos de más a raya. Más que una forma de comer sana y natural, es todo un estilo de vida.

Puesta de moda por muchas modelos, actrices e iconos del ‘papel cuché', la dieta macrobiótica aporta innumerables beneficios para la salud además de armonía interior. 

¿En qué consiste realmente este tipo de alimentación? Ni es una dieta vegetariana estricta (aunque lo es en buena parte), ni un régimen de adelgazamiento, va mucho más allá. 

Nació a principios del siglo XX en Japón, de la mano deGeorge Ohsawa, con la intención de aliviar muchas dolencias a través de la nutrición, bajo la creencia de que la mayoría de problemas de salud, tanto físicos como mentales, se deben a una mala asimilación de ciertos alimentos.


Aunque la dieta macrobiótica no prohíbe ningún tipo de alimento, rechaza el consumo de productos refinados (envasados y procesados que contienen químicos que desequilibran nuestra energía vital), y apuesta por una alimentación a base de nutrientes vivos, sobre todo de origen vegetal, cocinados de forma saludable, e ingeridos lentamente (recuerda las sabias palabras de Gandhi: "Bebe tu comida y mastica tu bebida"). 

Carne, pescado, lácteos y huevos deben estar presentes en cantidades pequeñas, la base de esta dieta se centra en cereales, legumbres, verduras, algunas frutas, semillas y proteínas, a ser posible de cultivo natural o biológico, y siempre integrales. De entre todos los alimentos de origen vegetal, los más equilibrados son los cereales, por ello el arroz integral es la base de este tipo de alimentación. 

Pero para que la dieta macrobiótica funcione debe haber una combinación acertada entre proteínas, cereales y legumbres, y recuerda: cada uno de nosotros debemos buscar nuestro propio equilibrio, así que, si decides iniciarte, lo mejor es que busques un buen asesor que te guíe en tus primeros pasos.


Dieta macrobiótica: el régimen saludable de las celebs en cosmopolitan.com.esTodo lo que nos rodea y forma parte de nuestro organismo se puede clasificar como yin y yang. La dieta sana, ha de tener un equilibrio entre ambas energías. Los alimentos se clasifican en ‘yin' (frío, vegetal, ácido, dulce...) o ‘yang' (caliente, salado, amargo...) y deben combinarse sabiamente para que no se produzcan ni carencias, ni excesos. 

Si tenemos exceso de energía yin (fumamos, consumimos alimentos refinados, alcohol o fármacos), debemos compensarlo eligiendo alimentos con más carga yang (huevos, carne, pescados..., y largos procesos de cocción). ¿Lo mejor? 

Elegir alimentos neutros que contengan una equilibrada proporción entre ambos, como las semillas, legumbres y cereales integrales.

Dieta macrobiótica: el régimen saludable de las celebs en cosmopolitan.com.es

Quizás muy desconocidas pero grandes tesoros nutricionales. Estas verduras del mar están muy presentes en la dieta macrobiótica, ya que aportan al organismo una ingente cantidad de vitaminas, minerales y oligoelementos. Son verdaderas joyas no solo para la salud, sino para la belleza, ya que mantienen la piel tersa e iluminada y favorecen el crecimiento y buena salud del cabello. 

Añade a tus platos un plus de salud, en el mercado puedes encontrar una gran variedad de algas naturales o en cápsulas, ¿quieres conocer un secreto de belleza de Japón? Las algas "Hiziki", ricas en calcio y betacarotenos con propiedades para fortalecer el cabello y tonificar la piel.

Toma buena nota porque afirman que uno de los primeros cambios que se experimenta con la dieta macrobiótica es la sensación de equilibrio, buen estado de ánimo y paz interior. Con razón es la preferida de las ‘celeb'...

miércoles, 30 de enero de 2013



Consejos y trucos sobre la conservación de los alimentos.

Guarda la verdura en la nevera, envuelta en la bolsa de plástico de la compra, durará mucho más, comprobarlo con los pimientos, las zanahorias, el perejil, el apio, las acelgas, las espinacas...

Las cebollas estropean las patatas cuando están en contacto. Separarlas.

No cortes con cuchillo la lechuga, ni otras verduras de hoja, pues se oxida y oscurece. Rómpela con las manos.

Si rebozas o empanas pescado con escamas que no vas a eliminar no reboces esa cara, pues si la escondes bajo el rebozado, seguramente no te va a gustar encontrarte las escamas en la boca.

Si has comprado mucha verdura y te crea problemas de espacio o de higiene en el frigorífico puedes limpiarla y precocinarla, para luego guardarla en mucho menos espacio en el frigorífico o en el congelador. 

Tienes varias opciones:
blanquearla (hervirla durante 5 minutos) o
cocinarla al vapor (puedes hacerlo rápidamente en la olla a presión) o
cocerla en el microondas (con agua o sin ella, según el tipo de verdura) durante unos minutos a la potencia máxima (800 W)

Cuando prepares salsa de tomate, aprovecha y cocina la de toda la semana. Congela una parte y así la tendrás siempre a punto. Cuando la vayas a utilizar, saltéala en la sartén, que has cocinado las albóndigas o en la paella, etc; de manera que tome el sabor de cada guiso.

Para preparar cualquier mermelada, hay que añadir la mitad de azúcar que de fruta (siempre bien madura) pelada y deshuesada. Es muy práctico que peses los desperdicios que vayas acumulando en una bolsa de plástico y lo restes del total de fruta. Por ejemplo: para preparar una mermelada de melocotón, hemos pesado 2 Kg de melocotones, los desperdicios pesaban 400 g. Así que, si en la olla quedan 1600 g de fruta limpia, tendremos que añadir 800 gr. de azúcar.

Para congelar alimentos crudos o cocinados porciónalos siempre primero. El pan congelado también debe estar porcionado, aunque lo guardes en la misma bolsa.

Para descongelar cualquier alimento, ya sea crudo o cocido, hazlo siempre dentro del frigorífico 24 horas antes.

Saca los huevos del frigorífico solamente si estás seguro de utilizarlos. Luego no pueden volver a guardarse, pues con los cambios de temperatura, la cáscara se fisura y se contaminan más rápidamente.

Nunca guardes nada caliente en el frigorífico, calentará el resto de productos que conservas pudiéndolos estropear.

Ten siempre cubitos o envases de hielo en el congelador. Te servirán para poder enfriar rápidamente una preparación que quieras conservar en el frigorífico.